03 febrero 2018

Cine: El despertar de una nación (1933)

Recientemente he podido ver esta película de 1933, cuyo título original es "Gabriel over the White House", gracias a teclear "descarga cine clásico" en nuestro buscador favorito.

Busqué esta obra porque soy aficionado al periodo de entre guerras, años 20 y 30, y leyendo sobre lo que Hollywood hacía antes de que se aprobase la censura (el llamado código Hays) descubrí que existía un film en el que un presidente de EEUU convertía el país en una dictadura. Recuerden que estamos hablando de los años 30 y que muchos yanquis veían con buenos ojos a Mussolini y Hitler, y que eran los años de la Gran Depresión. ¿Cómo de terrible sería "El despertar de una nación"? Estaba a punto de descubrirlo.


Si bien les he confesado antes mi afición por la época, debo reconocer que no soy capaz de establecer todo el contexto de 1933 para valorarla en su justa medida. Puedo decirles que Franklin D. Roosevelt es nombrado presidente en este año, pero la peli ya estaría rodada para entonces, y no sé si fue pensada como un dardo en su contra, todo lo contrario, o era indiferente.

El argumento nos presenta a un recién elegido presidente Hammond, un político tópico dispuesto a servir al partido y a sí mismo, dejar que pase el mandato, y hacer más bien poca cosa útil para la sociedad mientras el pueblo sufre la crisis económica. Nada inusual en el cine de la época, en el cine actual, y en los comentarios de barra de bar ("Todos son iguales, uuh"). Tiene un sobrino, tierno infante, que quiere ser gángster de mayor porque ha visto pelis del tema. Y siendo soltero tiene una amante a la que enchufa como asistente en la Casa Blanca. La depravación moral es patente, aunque al menos no está casado.

Pero todo cambia cuando sufre un accidente de tráfico y queda en coma. Un día despierta y empieza a actuar como si fuese otra persona, más enérgica y con un plan de acción. Su amante compara esta transformación con una historia de la Biblia en la que el arcángel Gabriel inspiró al profeta Daniel. Historia que desconozco, y de nuevo pido disculpas por ello a mis estimados lectores.

Por supuesto, el presidente renovado moralmente abandona todo contacto carnal con la señorita, y esta acabará en los brazos de otro asistente. Llegará un momento en que el Congreso se oponga al presidente y debata un "impeachment" para apartarlo del cargo. Momento que el presidente aprovechará para declarar la Ley Marcial y establecer una dictadura. Eso sí, justificada como "democracia de la buena" porque será "un gobierno para el mayor bien del mayor número".

A ver, es que el argumento nos presenta que el presidente de los EEUU es poseído por una entidad sobrenatural y bajo su influjo impone una dictadura. Podría ser una película de terror, o un episodio de "En los límites de la realidad", pero como para los autores la idea de dictadura es algo positivo... Todo va de maravilla desde entonces.El guionista se lo guisa y se lo come, y así bajo la Ley Marcial los parados son contratados por el ministerio de la guerra, los mafiosos detenidos por el ejército y llevados ante un tribunal militar que los fusila al amanecer...


Y se acaban los problemas a base de poner los cojones encima de la mesa. Sí, amigos, parece como si los guionistas escuchasen una mezcla de Losantos y Cárdenas por las mañanas mientras se ponen finos de alcohol mal destilado.

Lo curioso es que todo sucede como si fuera una película de Frank Capra... Me explico, se expone una serie de cosas que suenan a barbaridades si se leen o piensan, pero de forma tal que parecen algo natural y bucólico, un viaje apacible hacia un final feliz. Una fantasía totalitaria en la que sólo mueren los malos, y prosperan los justos.

No esperen diálogos interesantes ni personajes bien desarrollados. Resulta interesante, sin embargo, la aparición del "Ejército de desempleados" que planea marchar sobre Washington al principio de la cinta, liderados por un tal Bronson, al que el presidente Hammond pre-posesión califica de "anarquista", cosa que el tal Bronson niega. Se trata de una masa de ex-combatientes de la Primera Guerra Mundial que están en paro por la crisis. Podría parecer un intento de repetir la "Marcha sobre Roma" de Mussolini, pero en 1932 hubo un "ejército" liderado por un sacerdote católico (James Cox) que marchó desde Pennsylvania a Washington exigiendo al gobierno un programa de obras públicas para darles trabajo y la subida del impuesto de sucesiones al 70% para que los ricos aportasen algo a ese esfuerzo. Cox montó un partido político pero acabó respaldando a Roosevelt. Y el llamado Bonus Army, compuesto por veteranos que exigían unos pagos, fue disuelto por policía y ejército causando notable descrédito para el presidente Hoover y ayudando a la victoria de Roosevelt.

Pero todavía más interesante es el llamado "Business Plot", conspiración denunciada en 1933 para derrocar a Roosevelt mediante un golpe de estado apoyado por una marcha de ex-combatientes de la "Legión Americana" e instaurar un régimen fascista. Así lo contó el general Butler, pero no pudo demostrarlo. Probablemente el plan nunca pasó de la fase de planificación y charlas de bar entre burgueses temerosos de que el New Deal llevase al país al socialismo.

Volviendo a la película, tal vez ustedes se pregunten cómo acaba. Siguiendo con el populismo, el presidente poseso decide que EEUU ha sido demasiado generoso dando dinero a otros países y es hora de exigirles que le devuelvan los préstamos. Para ello organiza una cumbre en un yate, al mismo tiempo que una exhibición de fuerza militar aérea en la que bombardean un barco. Los mandatarios quedan acobardados ante el poder de la aviación y no sólo pagarán sus deudas sino que firmarán una Pax Americana mundial. Y tras la firma el presidente muere, en línea con la tradición dictatorial romana, en la que figuras como Cincinato abandonan el gobierno una vez hecho su trabajo.

En resumen, una película curiosa, no especialmente brillante, y que podría haber sido mucho más enloquecida.

17 enero 2018

Cristianismo y esclavitud

A través de películas como "Quo Vadis" se nos ha vendido la idea de que el cristianismo primitivo estaba en contra de la esclavitud. Bien, pues tampoco es cierto, y en este artículo examinaremos lo que realmente dice la Biblia al respecto, y lo que fue la teoría y práctica de ese cristianismo. Si alguien no está de acuerdo con la conclusión y sabe más del tema espero que sea capaz de aportar datos en los comentarios. (Lo digo porque algunos creyentes se sienten impelidos a comentar pero nunca aportan datos al debate)

En primer lugar, en el Antiguo Testamento se habla de la esclavitud como algo normal de la época. En ningún momento Dios ni los profetas dicen que la esclavitud sea algo malo, sino que dan normas para el trato de los esclavos acordes con lo que se practicaba en Oriente Medio.

En el Nuevo Testamento se sigue hablando de la esclavitud como algo habitual, y en los evangelios leemos varias parábolas en las que un señor tiene varios siervos... Aquí pueden entrar en juego las traducciones y alguien puede pensar que no siempre se habla de esclavos sino que a veces se habla de trabajadores y criados con sueldo. No importa, el caso es que no se denuncia nunca la esclavitud. Se denuncia la fornicación, por ejemplo, sin lugar a dudas, pero no que varios millones de personas carezcan de libertad en el Imperio Romano.

Un ejemplo de cómo se trata el tema en el Nuevo Testamento:

Esclavos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que agradan a los hombres, sino como siervos de Cristo, haciendo con ánimo la voluntad de Dios; sirviendo con buena voluntad, como al Señor, y no a los hombres; sabiendo que el bien que cada uno haga, eso recibirá del Señor, sea esclavo o sea libre.
Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y el vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas.

Carta a los Efesios, 6, 5:9

Así pues, ni Jesús ni los Apóstoles se pronunciaron contra la esclavitud. Sin embargo, en las películas vemos a estos primeros cristianos muy preocupados por el tema. Es obvio, son películas hechas para la mentalidad actual, y de ningún modo son fieles a la realidad de otra época.

Sí que se habla de tratar bien a todas las personas, sean libres o esclavos, pero no se contempla que la esclavitud sea una merma de la dignidad humana o algo que haya que combatir.

Tenemos que esperar hasta San Agustín de Hipona, cerca de 400 años, para leer que el origen de la esclavitud está en el pecado. Sin embargo, también se abstiene de atacar a la institución:
“Pero por naturaleza,tal como Dios creó en un principio al hombre, nadie es esclavo de otro hombre o del pecado. A pesar de todo, esta misma esclavitud, fruto del pecado, está regulada por una ley que le hace conservar el orden natural y le impide perturbarlo.Porque si no se hubiera quebrantado esta ley, no habría lugar a castigo alguno de esclavitud. Por esta razón el Apóstol recomienda incluso a los esclavos que se sometan de corazón a sus amos, y les sirvan de buena gana. De este modo, si no pueden emanciparse de sus dueños, convertirán su esclavitud en una, por así decir, libertad, sirviendo con afectuosa fidelidad, en lugar de servir bajo un temor hipócrita, hasta que pase la injusticia y se aniquile toda soberanía y todo humano poder, y Dios lo sea todo para todos”

San Agustín de Hipona, Ciudad de Dios, libro XIX, capítulo. 15.
Con frecuencia se dice que Gregorio de Nisa, en el siglo IV, se opuso a la esclavitud, pero la autoría del trabajo donde aparece esa oposición está poco clara y en realidad se opone a todo tipo de propiedad, no sólo a la posesión de esclavos.

La iglesia católica, como institución, tampoco se opuso a la esclavitud. Los papas tenían esclavos y tierras para que estos las cultivasen. San Gregorio Magno era el mayor propietario de esclavos a finales del siglo VI, y sólo los liberaba por dinero. Aunque hay leyendas sobre algunos santos que compraron esclavos para liberarlos es complicado saber si son auténticas o inventadas siglos después.

Tenemos que esperar a que la economía europea haya cambiado, la esclavitud haya desaparecido para convertirse en la servidumbre medieval, y entonces es cuando aparece algún escritor cristiano diciendo que la esclavitud pasada era moralmente errónea. Sin embargo no hay ninguna acción a favor de los siervos. Cuando Lutero comienza la Reforma protestante y coincide con una insurrección de campesinos, este también se pone del lado de los señores y defiende la servidumbre.

Con la conquista de América y la trata de esclavos negros tampoco observamos una condena moral hasta el papa Benedicto XIV en el siglo XVIII.

Y, por supuesto, con la llegada de la Revolución Industrial y el trabajo asalariado tampoco aparece mucho interés por las condiciones de los obreros. León XIII escribió que un trabajador tiene derecho a un salario digno, pero nunca se atrevió a fijar cuanto dinero era exactamente.

En conclusión: A menudo las obras de ficción son ciegas ante las opresiones del presente, pero muy activas denunciando las del pasado. "Antes todo mal, ahora todo bien" parecen estar diciendo. Lo vemos con el cine de Hollywood al hablar del racismo contra los negros, que siempre sucede en el pasado. Del mismo modo los autores cristianos han mitificado los tiempos de los primeros cristianos y el Imperio Romano vendiendo historias en las que los cristianos luchaban contra la esclavitud, compraban esclavos para liberarlos, etc. No hay ninguna prueba de que estos primeros cristianos estuvieran en contra de la esclavitud, antes al contrario, lo veían como una parte incuestionable del orden social. Hasta que no desapareció la esclavitud no se atrevieron a denunciarla.

Artículo relacionado:

¿De verdad los romanos echaron tantos cristianos a los leones?


Fuentes:
"The Story Of Religious Controversy", Joseph McCabe
https://en.wikipedia.org/wiki/Christian_views_on_slavery
https://www.ateoyagnostico.com/2012/04/03/la-esclavitud-en-el-cristianismo/

08 enero 2018

La lógica del boicot

Creo que en algún artículo ya he dicho que me parece una memez hacer boicots, estilo apagar la luz durante una hora para que las eléctricas no se qué, aunque reconozco que yo no sería capaz de comprar un producto en cuya superficie aparezca una foto de Bertín Osborne.

Pero no voy a hablar de los boicots a la Coca-Cola o a las eléctricas, sino de los que se hacen en base a personas que ahora de repente caen mal por lo que sea.

Por ejemplo, resulta que se estrena una película o serie española y una de las actrices dice algo sobre los presos vascos en una entrevista, y aparece un grupo de gente a la que no le ha gustado nada lo que ha dicho esta persona y piden un boicot contra la película o serie. Boicot que resulta ser un sonado fracaso, por cierto. Pero si llega a funcionar, ¿Tiene sentido que un proyecto en el que trabajan cientos de personas, cada una con sus ideas, sea boicoteado por lo que ha dicho una sola persona? Está claro que no, eso sólo se le ocurre a una masa descerebrada con afán inquisitorial. ¿Entonces por qué no compro cosas donde sale la foto de Bertín Osborne? Buena pregunta, yo lo siento por la gente que trabaje allí pero en ejercicio de mi libertad no quiero que se me corte la digestión por ver la cara de ese elemento, y tampoco hago campaña contra sus productos.

Otros ejemplos, ahora se descubre que hay señores en el mundo del cine que se han aprovechado de mujeres o de jovencitos, o han encubierto casos, o quizás han dicho alguna inconveniencia al hablar de estos casos. También aparece gente que pide boicots, o que retiren las imágenes de tal actor de tal tráiler, o hemos llegado al absurdo de que se ha vuelto a rodar una película cambiando al protagonista.

Pues no sé, creo que estamos en las mismas, o nos adentramos en una consideración más profunda: ¿No se puede separar la obra de una persona de lo que esa persona haya hecho? ¿Se contamina todo por contacto supersticioso? ¿Se piensa que su obra está cargada de malas vibraciones?

Francamente, si examinamos la vida de algunos artistas, seguro que encontraremos algo inconveniente. ¿Le pegamos fuego a la Capilla Sixtina porque algo habrá hecho ese tal Miguel Ángel? ¿Dejamos las obras de Caravaggio en un sótano porque era un pieza de cuidado?

Reflexionen ustedes si todo esto tiene alguna lógica. Ahora recuerdo una anécdota, hace unos años, estábamos en un almuerzo laboral y en prensa venía la foto de un cuadro que había sido pintado por Hitler. A mi no me pareció mal, pero había alguien por ahí que no quería ni ver la foto, sólo por saber quién lo había pintado. Lo gracioso es que esa persona si hubiera vivido en tiempo de Hitler creo que le habría votado, pero claro, no puedo demostrarlo. En fin, que esa persona era estúpida. Y ya está contada la anécdota.

31 diciembre 2017

Repaso anual del blog 2017

Sí, amigos, un año más cerramos con un breve repaso. Más breve que otras veces. Consultando las estadísticas veo que poco ha cambiado en el ránking de artículos más leídos, o de palabras de búsqueda para arribar a este blog. Esto está quedando así para la posteridad, para cuando una poderosa Inteligencia Artificial se dedique a consignar todo el saber humano y en su afán de completismo llegue aquí. Un saludo, Skynet, y cuando tengas tiempo echa un vistazo a una saga de películas que se titulan "Terminator". Te van a gustar.

En enero comenzamos con el anunciado artículo sobre las "denuncias falsas", el más leído de este año con 765 accesos. Luego, la verdad es que entré en decadencia, pero pude hacer la entrega 19 de la rama dorada (ya queda menos). Sigo con un par de artículos en el tintero, que acabarán saliendo en enero. Una pena que no hemos sabido nada de las andanzas del profesor Dell'Orto, que solían alegrarnos el verano.

A lo largo de su historia este Planeta Simio ha recibido 407.477 accesos. No está mal. Vamos a ver si en 2018 los blogs se convierten en una moda vintage y llegamos al medio millón.

Y así, sin más, les animo a pasar un buen año dentro de sus posibilidades y a hacer planes lo más tremebundos posibles. El que no arriesga no gana.

25 diciembre 2017

Bright


Netflix ha producido una película con Will Smith como protagonista. Aparecen orcos y elfos en un mundo actual... Mi crítica de la peli se puede resumir en dos frases: La idea principal está muy desaprovechada, y la historia que te quieren contar es floja y está mal contada.

Lo normal sería acabar aquí la crítica, pero si les sobra el tiempo permítanme que les cuente una historia.

A principios de 2016 estaba un servidor de ustedes trabajando en una oficina, la cual tenía ventanas (cosa de agradecer en todo entorno laboral). En mis frecuentes pausas para descansar la vista me acercaba a una de esas ventanas y contemplaba algo que despertó mi imaginación.

En fin... No sé si se lo han planteado alguna vez, pero dos o más personas pueden estar viendo la misma imagen y en sus mentes interpretarla de forma muy distinta. No ve lo mismo en la misma piedra un geólogo que un poeta o un agricultor o, desde luego, un escultor. Un millón de personas podrían haber mirado por esa ventana sin ver lo que yo veía en mi mente.

Pero volvamos al punto anterior.

Lo que se veía por la ventana eran edificios, más o menos modernos. Una estación de metro, una carretera, una ciudad lejana, y hasta unas montañas en los días despejados. Lo típico en nuestros tiempos. Pero al lado de un edificio de los más modernos se veía una construcción más antigua. Unas ruínas. No sabría decir de qué época, quizás no tuvieran más de cien años, pero había cierto contraste temporal ahí.

No sé por qué esas ruínas me hicieron pensar en los restos de un pasado legendario. La idea cobró forma de repente, un pasado remoto poblado de magia y criaturas, estilo "El señor de los anillos", había dejado unos restos olvidados, como la torre de Saruman, y ese mundo fantástico había seguido adelante sin mirar atrás, progresando hasta el equivalente a nuestro siglo XXI... Y ahora una ciudad moderna rodeaba esas piedras sin darle importancia.

Un coche de policía se acercaba a las ruínas legendarias... Bueno, legendarias pero sin exagerar, de esas leyendas que las nuevas generaciones no conocen ni quieren conocer porque ya tienen bastante con estar a la última... Un coche se acercaba, digo, y de patrulleros aparecen un humano y un orco. Esas ruínas fueron escenario de una batalla entre héroes y villanos al servicio del Señor Oscuro, y una secta ha hecho algo allí en sus intentos de recuperar esa gloria pasada.

Y ya está. No se me ocurrió nada más. Pensaba que la idea no estaba mal, que tenía potencial, pero no llegué a desarrollar nada más. Casi no era una idea, estaba más bien al nivel ocurrencia. Podría hacer un dibujo sobre ella, quizás un relato corto si conseguía añadirle más sustancia.

Era más bien un concepto. Lo nuevo y lo viejo. Gente con una vida rutinaria, subiendo al metro de camino al trabajo, mientras a pocos metros tienen los restos de una era más heroica. Ese contraste entre lo extraordinario y lo más ordinario. ¿Pero cómo sacarle el jugo? Sin duda la historia de ese mundo no habría sido como la nuestra, la sociedad sería diferente. ¿Habrían también elfos y enanos? ¿Pueden convivir varias especies inteligentes en el mismo planeta sin que una de ellas extermine al resto?

Pensé que a lo mejor esa historia ya la había contado alguien. Hice alguna búsqueda por internet, pregunté a algún friki... Pero no encontré datos. A lo mejor esta idea no estaba tan mal y se le podía sacar jugo... Pero desarrollar la historia de ese mundo sería una tarea titánica, y seguía siendo una ocurrencia, ahí no había argumento ni personajes. ¿Policía humano y orco? Hasta busqué información sobre "Alien Nation", que trataba sobre un policía terrestre y otro extraterrestre.

Y, bueno, al final vi el tráiler de "Bright". No sé desde cuando estaban trabajando en esa historia. Lo más seguro es que se les ocurriese antes que a mi. O quizás me leyeron la mente porque no me protejo con un gorro de papel de aluminio.

El caso es que una vez vista la película veo que ellos tampoco han sabido sacarle jugo al concepto ni desarrollar un mundo. Hay elfos y orcos, hace dos mil años hubo una batalla contra el Señor Oscuro, pero ningún indicio de que la historia del mundo haya sido diferente. Se ve que les daba tanta pereza como a mi ponerse a desarrollar. Se supone que hay magia, pero todo muy mal explicado. ¿Hubo descubrimiento de América? ¿Hay religiones? ¿Revolución francesa? ¿Segunda Guerra Mundial? ¿Cohetes a la Luna?

Vemos que hay racismo contra los orcos porque escogieron el bando equivocado hace dos mil años, pero creo que hasta eso está mal desarrollado. Bueno, están haciendo una película, no pueden hacer veinte horas de documentales para explicarte las cosas... Pero podrían haber hecho algo más. Si al menos las escenas de acción estuviesen bien rodadas... "Alien Nation" estaba mejor. El cine de los 80 suele ser mejor.

Oh, leo que van a hacer una secuela.

12 diciembre 2017

Idealismo posmoderno

La ciencia es materialista y la religión es idealista. Aunque el lenguaje es polisémico y hoy en día estas palabras suelen usarse con otros significados, materialista como sinónimo de avaricioso e idealista como sinónimo de persona honesta que lucha por sus ideas, aquí nos centraremos en su significado filosófico.

Idealismo es creer que las ideas dan origen a la realidad material, sean dioses que crean el mundo, o sean conceptos abstractos e insondables que dan forma a nuestra realidad.

Materialismo es, por contra, creer que las circunstancias materiales dan origen a nuestras ideas y a nuestra cultura, que el cerebro humano ha creado a los dioses y la conciencia deriva de la materia.

Así pues, se me hace complicado imaginar que pudiera haber existido ciencia sin una concepción materialista del mundo. Pongamos como ejemplo, un tanto extremo, el "idealismo subjetivo" de Berkeley, el cual hace imposible toda la ciencia...

Para el obispo Berkeley todo existe dentro de la conciencia, y afirmar que las cosas existen independientemente de nuestra percepción implica una contradicción, ya que no podemos afirmar que las cosas sigan existiendo si no las percibimos. De este modo pretendía demostrar la existencia de Dios, que al observarlo todo mantenía la existencia del Universo independientemente de los observadores humanos. De no haber Dios su filosofía caería en el solipsismo, y el esfuerzo de Berkeley era obvio a favor de la religión y en contra del materialismo que daba origen y fundamento al ateísmo.

Pero ello le forzaba a negar toda realidad material fuera de la percepción, de modo que, por ejemplo, no existía la temperatura. Un cuerpo está frío o caliente en relación con otro, lo que existe es la diferencia entre la temperatura de nuestra mano y la del cuerpo que tocamos, pero no un valor independiente y medible. Un calor intenso puede convertirse en dolor, y si el dolor no tiene existencia en el mundo exterior a nosotros, es absurdo suponer que el calor la tenga.

¿Podría existir la ciencia en un mundo que niegue la existencia de la temperatura, la existencia del peso, y de toda magnitud cuantificable, clasificándolas como sensaciones subjetivas? Así fue como Borges escribió su relato "Tlón, Uqbar, Orbis Tertius" describiendo la creación de un mundo basado en ese idealismo, donde el materialismo es tenido por herejía. Y no, no existe la ciencia, sólo la metafísica.

Es clásico el ejemplo de un umbral que perduró mientras lo visitaba un mendigo y que se perdió de vista a su muerte. A veces unos pájaros, un caballo, han salvado las ruinas de un anfiteatro. 

Por supuesto, esto es un caso extremo de idealismo. Habrán otras tendencias.

Y así llegamos al posmodernismo. Un término que también es polisémico, pero que entendemos como un rechazo a los valores de la modernidad (es decir, el materialismo, la ciencia...) por unos valores más subjetivos. Es complicado dar una definición de posmodernismo cuando casi nadie se atreve a calificarse como posmoderno, y cuando algunos grupos usan el término como insulto arbitrario.

El posmodernismo es relativista, subjetivo, y muy centrado en el individuo. Un "posmo" típico considera que es libre si en su mente se siente libre, aunque esté atrapado diez horas al día en un trabajo de mierda. Lo que cuenta es cómo se siente. Valora lo subjetivo antes que las condiciones objetivas de su realidad.

Estos rasgos hacen que la ideología posmoderna se acerque más al idealismo berkeleyano que a la ciencia, desde luego. Aunque creo que no todo es negativo, en literatura y otras artes el posmodernismo puede ser interesante. Pero cuidado con sacarlo de ahí, que no tiene sentido.

Para el posmo no existe la opresión más clara de todas, la del trabajo, pero es capaz de detectar todo tipo de opresiones que hasta hace unos días no sabíamos que existían, por ejemplo en el lenguaje: "No uses esa palabra porque a MI me ofende", "Aguantaré que mi jefe me grite y me haga trabajar horas extra sin pagarme, pero lucharé hasta la muerte para que nadie diga hijo de puta porque es un término sexista y además estigmatiza a las trabajadoras del sexo".

Pensar que es más importante cambiar el lenguaje que las condiciones materiales es puro idealismo. En el caso del lenguaje ¿Realmente se puede modificar de forma coercitiva, prohibiendo palabras? O intentar eliminar el género diciendo "amigues" en vez de "amigos y amigas" ¿Acaso los idiomas que no tienen género han dado lugar a sociedades menos machistas? Yo diría que no, por ejemplo el idioma inglés hace poco uso del género en comparación con el español y durante varios siglos las relaciones de género han sido igual de machistas en todos estos lugares. El japonés y el coreano no tienen género gramatical, ni el farsi, ni el turco...

No sé, si sirviera para algo... Pero yo creo que lo hacen para tener la sensación de estar luchando por algo justo, porque no son capaces de hacerlo de otra manera más efectiva. Un placebo, vaya. Pero al final acaba ofendiendo más un chiste que una injusticia real porque en su idealismo berkeleyano las palabras crean la realidad.

Otro juego posmo es el de los privilegios. Antes pensábamos que pasear por la noche sin sufrir ninguna agresión era un derecho para todos. En la lógica posmo, como una mujer tiene más probabilidades de ser agredida, ser hombre se convierte en un privilegio. No sé hasta qué punto será más efectivo luchar por los derechos de todos señalando "privilegios". Si lo fuera yo me apunto, eh, ante todo hay que ser prácticos, pero tengo mis dudas.

También en la posmodernidad aparece la necesidad de crear nuevas identidades y luchas identitarias. En otros campos esto tendría un sentido negativo (nacionalismo, racismo) pero lo presentan como algo positivo. Antes lo progresista era que no importase la sexualidad de la persona, lo que hacía en su intimidad, pero ahora hay que señalarlo y publicitarlo. Etiquetarse. Puedo entender la necesidad de visibilizar opciones minoritarias, pero parece que los posmos quieran construir su identidad en base a nuevas etiquetas al tiempo que dicen rechazar las etiquetas.

Si algún día volvemos a la Edad Media es más probable que sea a través del posmodernismo que a través de las religiones organizadas.


Tlön, Uqbar, Orbis Tertius (resumen en Wikipedia)
http://ciudadseva.com/texto/tlon-uqbar-orbis-tertius/ (texto completo)
https://www.hijos-del-atomo.com/comics/como-jorge-luis-borges-influencio-a-grant-morrison/ (en el cómic "Doom Patrol" se usa la misma idea de Borges para la creación de Orqwith)

27 noviembre 2017

Economía marxista

Agrego un "hilo de hilos" de twitter para que las personas interesadas puedan leer sobre varios conceptos económicos.



20 noviembre 2017

La marca de la Bestia

La gente que se toma muy en serio el Apocalipsis como libro profético, y convencida asimismo de que son tan importantes que el espectáculo profetizado sucederá durante SU vida y no dentro de unos siglos, dedican algunos esfuerzos a encontrar quién es la Bestia y cual será la marca de la Bestia. Como se da una pista numérica y además el autor del Apocalipsis parece que está lanzando un desafío a los listos, pues los listos se lanzan a investigar.

“El que tenga inteligencia, calcule el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es 666”

Bueno, no me extenderé sobre el número de la Bestia. Creo que en este artículo que enlazo [666, el número de la Bestia que originalmente era 616] encontrarán lo básico sobre el tema. Por mi parte creo que el Apocalipsis se refería al emperador Domiciano y que el autor creía que Jesús volvería en muy pocos años, cosa que no ocurrió porque de profeta no tenía nada. Así que pasamos directos al tema de la marca.

"Y hace que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les dé una marca en la mano derecha o en la frente, y que nadie pueda comprar ni vender, sino el que tenga la marca: el nombre de la bestia o el número de su nombre."
Apocalipsis, 13, 16-17 

Aquí también se disparó la imaginación de los creyentes. Tarjetas de crédito y códigos de barras donde se puedan incluir muchos 6... Un microchip implantado en la mano...

Como yo, de momento, estoy a favor de que usemos dinero físico y en contra de que se use el móvil para pagar cosas (más que por una razón lógica, que seguro que la tengo, es porque soy del siglo XX y no me gustan las moderneces) voy a proponer que la marca de la Bestia sean los smartphones. La última vez que vi a una persona usar móvil en mano para hacer un pago le cité el Apocalipsis. No me entendió, obviamente; en este país no se lée la Biblia. Para lo de la marca en la frente reconozco que esto no vale, vamos a suponer que se refiere a unos chips del futuro para conectarse mentalmente a internet.

No soy creyente, pero ya se sabe que un reloj parado da la hora exacta dos veces al día. Así que voy a tomar por posible esta amenaza de que algún día no se pueda comprar ni vender si no estás debidamente esclavizado por el Sistema. Nunca dejen de usar el dinero físico, hermanos.

07 noviembre 2017

El coraje de Puigdemont

De entre todos los fenómenos curiosos que estamos observando con la movida de Cataluña, hoy vamos a analizar (superficialmente, como siempre) lo relativo al coraje de Puigdemont.

Hace unas semanas se decía "Puigdemont no tendrá valor de hacer una declaración unilateral de independencia (DUI)", luego se pasó a decir "El muy cobarde ha hecho la DUI, pero con una votación secreta, para no dar la cara", y después "El cobarde Puigdemont ha huído a Bélgica porque está acojonado y sabe que irá a la cárcel".

Por lo visto el valor personal de este señor es de capital importancia y preocupa a mucha gente. No entro a valorar si el tal Carles Puigdemont es valiente o cobarde, sino la obsesión por pintar de cobarde al enemigo. Sin que, por otro lado, se vea ninguna muestra de valor personal en el bando españolista, ya que no hemos visto a ninguno de sus prebostes luchar a brazo partido contra hordas de separatistas zombis, ni hacer nada sin el respaldo de todo el peso del Estado. Que así cualquiera, oiga.

Veamos algunos ejemplos de esta retórica más propia de patio de colegio ("Pepito es mariquita"):

Público: El cobarde Puigdemont

Vozpopuli: Puigdemont, ese cobarde y embustero

Felipe González: “Lo de Puigdemont en Bruselas es un acto de cobardía”

Y ni rastro de medallas al valor entre los que lo acusan.


Bueno, así están las cosas. Yo creía que la obligación de un preso era fugarse, y la de un fugitivo era no dejarse atrapar... Pero por lo visto eso no se aplica cuando el acusado nos cae mal.

No sé, no creo que nadie dijera de Pablo Escobar que era un cobarde por no entregarse a la policía. Se entiende que era lo normal.

Y ahora repasemos cómo la propaganda no ha cambiado mucho desde hace 100 años, con esta reflexión de Hitler sobre su experiencia en la Primera Guerra Mundial:
(...) el resultado fue la creación de una opinión falsa sobre los ingleses que se tradujo en amarga venganza por su parte. Esta idea se extendió tan ampliamente que todos los alemanes estaban convencidos de que el inglés era tal cual lo imaginaban: un hombre de negocios, al mismo tiempo ladino e increíblemente cobarde. (...) Recuerdo claramente el gran asombro que se reflejó en las fisonomías de mis camaradas, cuando en Flandes nos vimos por primera vez, cara a cara, con los tommies. Después de los primeros combates cada uno de nosotros pudo convencerse de que aquellos escoceses nada tenían en común con aquellos otros que se tenía a bien caracterizar en nuestras hojas humorísticas y en las informaciones de prensa.
Pues seguimos igual, la propaganda siempre dice que el enemigo es un cobarde. Yo preferiría que se hiciera menos propaganda, menos apelar a emociones infantiles y tratar a la gente como niños tontos.

22 octubre 2017

La movida de Cataluña

Estemos más a favor o en contra, lo cierto es que el proceso independentista catalán ha servido para demostrar unas cositas a quien todavía no las tuviese claras:

  1. Si votar sirviera para algo estaría prohibido.
  2. Si el referéndum hubiera sido legal se podría haber hablado en serio de los pros y contras.
  3. Es imposible que haya democracia dentro del capitalismo.
Sobre el punto uno, hemos visto que para una vez que se ha convocado una votación que realmente podía cambiar algo se ha prohibido y se ha enviado a la fuerza policial a impedirla. Con poco éxito, aparte.

Las elecciones a las que estamos acostumbrados en las supuestas democracias son poco menos que elegir a los capataces de la plantación de esclavos. No votamos quién va a ser el dueño de la plantación, o si dejamos de ser esclavos.

Cuando se ha querido votar algo que podía tener consecuencias graves se ha prohibido. Desde luego, las leyes mismas del Estado hacen ilegal que se puedan hacer cambios contra los intereses de la clase dirigente. Los adictos al régimen mostrarán su sonrisa de beatífica estulticia y dirán "Es que es ilegal, es que es ilegal, es que no se puede hacer algo que es ilegal" en medio de graciosos aspavientos. Claro, como si se pudiera hacer una secesión por la vía legal. Como si Cuba y Filipinas, México y Colombia, se hubieran podido separar de España por lo legal.

O los más enloquecidos diciendo que "Ley = Democracia", "si algo es ilegal va contra la democracia". ¿Acaso las dictaduras no tienen leyes? Ley no es igual a democracia, son dos cosas diferentes. Hace cien años la ley impedía que las mujeres votasen, así que vamos a abstenernos de idolatrar el imperio de la ley.

Dato gracioso. Me comunican que en un programa de TV mañanero entrevistaban a un cura catalán y le preguntaban si la Iglesia no debería apoyar que se cumplan las leyes (no sé si serían las palabras exactas), a lo que el sacerdote respondió que precisamente Jesucristo fue ejecutado por ir en contra de las leyes de su época. Es gracioso porque revela, de nuevo, el escaso conocimiento que se tiene de la religión en los países católicos, ya que estoy seguro de que la mayoría de católicos españoles se ha estado llenando la boca de idolatría hacia la ley y el orden.

Luego están los que dicen que sí que se podría hacer una secesión por lo legal si se cumplen una serie de pasos, como por ejemplo que los independentistas catalanes sean votados por mayoría absoluta en toda España. Bueno, no exactamente, pero los argumentos que dan son igual de imposibles. No, no se puede hacer por lo legal. Nunca se ha podido.

También hay que decir que Rajoy ha sido bastante inepto. Un gobernante más inteligente, como Nicolás Maduro, dejaría que el referéndum siguiera adelante para que la oposición descubriera su debilidad. Ha sido la actuación de Rajoy la que ha provocado que vaya más gente a votar.

En conclusión, me remito a recordar el punto uno (por más que sea típico slogan grafitero); "Si votar sirviera para algo estaría prohibido". Resume a la perfección que vivimos una farsa, una dictadura que permite votar tres o cuatro opciones que estarán de acuerdo en que nada cambie, mientras se insultan entre sí para que parezca que son muy diferentes.

Sobre el punto dos. Al prohibirse la consulta el independentismo consigue su primera victoria: Todo gira en torno al derecho a decidir. Ya no se hace un debate serio sobre los pros y los contras de la independencia.

Cualquier persona que crea en la democracia debe respetar ese derecho a decidir. De los catalanes, a decidir su futuro. Lo de que vote toda España es una mamarrachada. Y aclaro, por si hacía falta decirlo, que no soy catalán ni vivo en Cataluña.

Lo que pasa es que personas que crean en la democracia tampoco hay muchas. Vivimos en el post-franquismo. Los progres se créen de izquierdas, pero rascas un poco y son más bien de derechas. Y de los que se compran la bandera de España en los chinos y la cuelgan del balcón, bueno, de esos sólo puedo decir que son irrecuperables. Nunca han creído en la democracia. Créen en repetir lo que digan los que mandan.

La prensa del régimen ha puesto toda la carne en el asador y la maquinaria de fabricar consenso en torno al gobierno ha logrado sus mayores éxitos desde 1939. De la solidaridad con Barcelona tras los atentados al odio asesino contra los catalanes sólo han bastado dos telediarios.

Si se hubiera permitido una consulta legal, aunque hubiera sido sin caracter vinculante, se hubieran podido hacer debates serios sobre si una Cataluña independiente sería el infierno o el paraíso, si se podía seguir en la UE o habría que salir del euro, si "Espanya ens roba" o no, etc.

Pero a lo mejor es que a los figuras no les ha interesado el debate. Quizás entre el gobierno central y gente como Puigdemont haya un pacto para liar mucho la cosa, y dentro de diez años veremos a los segundos cobrando un sueldo en pago por los servicios prestados al régimen.

Punto tres. Hemos visto que el poder económico ha presionado en contra de la independencia y que grandes empresas y bancos han movido sus sedes sociales. Aparte, toda la burguesía catalana y española ha influído en los medios para que, salvo los que cobran de la Generalitat, todos influyan en los votantes y estos piensen que España debe seguir unida e inalterable. Porque TV3 adoctrina, pero el resto de TVs no, por supuesto que no, y el que lo piense es un mal español.

Todo apunta a que si se pudiera lograr esa independecia habría una guerra económica contra Cataluña. En un país capitalista, en el que cuatro burgueses pueden influir o chantajear a los votantes, la democracia se hace muy complicada tirando a imposible. Pero claro, la gente no tiene muy claro lo que es una democracia y lo que es una dictadura. Básicamente, confía en que la TV les diga lo que es cada país y del nuestro dicen que es democracia.

Aquellos que dicen que el procés está dirigido por la burguesía catalana y por lo tanto hay que oponerse, o no tienen mucha idea o no les importa ponerse al servicio de la burguesía españolista. Los conspiranoicos que dicen que detrás está Soros, o la CIA, o Israel, que nos expliquen por qué van a hacer algo en contra de un país aliado que alberga bases de la OTAN. Sería más fácil de creer que Putin estuviera detrás, pero es que tampoco hay pruebas ni indicios creíbles.

Luego están los que atacan al nacionalismo, pero sólo al catalán, al español no.

Y ahora hay gente que descubre que en España hay "presos políticos". Bueno, los tiene desde 1939 hasta hoy, no ha cesado. Algunos de los legalistas que mencionaba antes dirán que no, "no son presos políticos, es que han violado la ley" y en su beatífica estulticia a lo mejor son sinceros en su ignorancia, pero sepan que cuando se encarcela a un preso político en una dictadura (no sé, pongamos Marruecos por ejemplo) siempre es porque ha violado una ley de ese régimen y siempre ha sido un juez el que ha dictado la sentencia. Exactamente lo mismo que en España.

Cuando tenía 14 años leí una especie de enciclopedia sobre el nazismo y la Segunda Guerra Mundial. Siempre te encuentras gente que dice que eso no puede volver a ocurrir en Europa. Yo después de leer aquello supe que sí que era posible, y que de la gente que decía eso muchos de ellos votarían a Hitler si hubieran sido alemanes de esa época. Y viendo cómo han ido cayendo caretas estos días me reafirmo en ello. Si Hitler les garantiza la unidad de España lo votan fijo.

–¿Hay muchos fascistas en vuestro país?
–Hay muchos que no saben que lo son, aunque lo descubrirán cuando llegue el momento

Por quién doblan las campanas, Ernest Hemingway